La Historia de Front Line Assembly // 1986: el año de la distopia

Años 80. Las versiones orwellianas de la sociedad del futuro no se disipan. Al contrario, parecen un leño milenario al rojo vivo en lentísima, cíclica, combustión. La épica postapocalíptica es el motor a gas del cyberpunk, caldo de cultivo para la música electrónica oscura: como ya vivimos en el averno, el futuro es irremediablemente posthumano y requiere de un soundtrack. El maquinismo en la pista de baile es el pop del Mad Max y Terminator, la danza de los replicantes en busca de un corazón biomecánico.

Según explica Oriol Rosell en su ensayo Hemorragias de placer: la segunda revolución industrial (1975-1985), casi diez años después de que Throbbing Gristle fundara Industrial Records en 1976, “el sonido industrial fue tomado al asalto por un reguero de grupos, esencialmente centroeuropeos, que lo fusionaron con ritmos sintéticos como el new beat belga o el electro para dar lugar a la EBM (Electronic Body Music). Por una vez el industrial fue el puente que unió a la música pop con el house y el techno…”

Front Line Assembly

El cenit de la EBM entre 1984 y 1987 tiene la forma de un estallido múltiple, híbrido de nacimiento, como una bomba química subterránea. Es el momento de grupos como Cabaret Voltaire, Controlled Bleeding,  The Klinik, A Split Second, The Forcé Dimensión, Vomito Negro, Nitzer Ebb, Pankow, Skinny Puppy, The Neon Judgement, Borghesia, Laibach, y tantos otros, con sellos como Wax Trax!, 4AD, Nettwerk, y pocos años después le siguieron Metropolis y Cleopatra Records, entre muchos otros, que años atrás habían empezado a salir de oscuros estudios o sótanos.

Es un movimiento musical y cultural que marca historia en la música electrónica, y que no podría entenderse sin Wilhelm “Bill” Leeb, y su Front Line Assembly, también integrante protagónico de muchos otros actos electrónicos de gran calado como Cyberaktif, Delerium, Intermix, Synaesthesia, Noise Unit, entre otros muchos proyectos, considerado como uno de los actores más prolíficos y exitosos del electro-industrial-ebm, pero también de otros afluentes de la electrónica de orientación trance, ambient y techno.

Nacido en Austria emigró a Canadá siendo adolescente. El destino le buscaba con fruición, porque años después conoció a la gente de Skinny Puppy, integrándose de manera efímera en 1985-86 con el seudónimo de Wilhelm Schroeder.

Si se analiza a la distancia de más de tres décadas de carrera, una carrera no planeada, comenta Bill Leeb en 2918. Las dos principales de sus variadas creaciones, parecen encarnarse en dos polos opuestos, Front Line Assembly, evocador de los más oscuros aspectos del ser humano, como la guerra, la dominación, el crimen, y una música, una estética grotesca, retorcida, distorsionada, los cánticos de la autodestrucción, del estado de vigilancia policiaca, siendo hoy por hoy uno de los actos electro-ebm-industriales más duraderos y exitosos, y, por otro lado, Delerium, la utopía, la pervivencia de la esperanza, de la armonía, y los cánticos de la espiritualidad, además con un importante éxito comercial.           

Frente de resistencia anti-control-mass media

Leeb decidió seguir su propio camino, aunque la relación colaborativa y de camaradería con sus colegas se mantuvo, prefirió enfocarse en la fundación de una de las agrupaciones representativas del género, Front Line Assembly. También  inició una relación duradera con la escena electro-ebm-industrial europea, en particular de Bélgica en una exploración recombinante con el electro-newbeat, que se mantiene hasta la fecha, con el lanzamiento del más reciente material en el tempranero 2021: Mechanical Soul, con integrantes de Front 242.

El nombre del grupo expresa la visión del mundo de Leeb en el último cuarto del siglo 20: el estrés globalizado, los nervios inflamados de la hiperproducción y el consumo masivo, la miseria deshumanizante y la represión política. Y la única forma de enfrentar ese destino es el ensamble de un frente de resistencia contra la dominación a través de los medios, como lo ha explicado el propio Bill: Front Line Assembly significa luchar contra la guerra mediática.

La carrera de este acto seminal de la electrónica oscura, agresiva, con letras de un pesimismo postindustrial, en muchos momentos recurre al vocabulario del metal con la aplicación de guitarras. Como prescribe el libro rojo de la iniciación en la música electrónica marginal, todo empieza en el subterráneo de la autoproducciones de cintas.

Dos cassettes demos de bajo presupuesto, Nerve War y Total terror (1986), grabados en una consola de ocho canales fue la presentación en la sociedad de tribus oscuras de fin de siglo, los hoyos urbanos donde se fuma el milenio en danzas vampíricas hasta el amanecer.

En estos primeros demos se percibe la influencia casi inevitable de Skinny Puppy y de Front 242, letras que parecen tracks olvidados en la consola de esas influencias que dejará pronto de manera resuelta para construir su propia identidad sonora y musical, con una también característica lírica cyberpunk. Cabaret Voltaire, DAF, Portion Control, Severed Heads, SPK, Test Dept.

Cada disco un manifiesto distópico casi clandestino, que perfila estilos que consumen el momento de su publicación, con un discurso agresivo, un paisaje postindustrial, líneas de sintetizador con tratamiento áspero, cajas de ritmo que exorcizan el tedio mundanal para incitar la danza macabra de maquinales energías, cableado conductor que se mantuvo en los siguientes álbumes.

Para beneplácito de sus seguidores gran parte del contenido de la cinta original de Total terror fue remasterizado y liberado comercialmente en CD en 1993 como Total Terror Part I: Official Demos 1986, en Cleopatra Records y Dossier. No incluye “Eternal”, que no figura en CD o vinil, pero agrega tres bonus tracks inéditos de las sesiones de 1986: “Freedom”, “Distorted Vision” y “Cleanser”.

El título con el que abre el disco y lo nombra, “Total terror”, es una genuina obertura a una larga discografía, un kick-drum y percusiones incisivas, metálicas que da soporte bailable a un fondo de sintetizador en melodía siniestra y voz deslavada por la circuitería.

Front Line Assembly

La eclosión del ‘87

Como protagonista de la escena industrial beat la creatividad de Leeb, acompañado por Rhys Fulber y Michael Balch, se acopló como híbrido que funcionó a la perfección durante décadas, con inteligente mimetismo de tendencias y estilos. Ciclos de producción en una línea musical para dar giros intrépidos y asimilar sonidos con distintos recursos sonoros y de producción, sin modificar su esencia cyberpunk y la orientación hacia la pista de baile. Aunque también se han enderezado críticas de una misma fórmula encubierta con los sonidos y estilos del momento, casi siempre generándoles más seguidores y éxito comercial montados siempre en giras maratónicas, ganándose a pulso la causa de fans en Europa y América cuando no estaban en el estudio con su siguiente disco.

Hacia finales de 1987 inicia oficialmente la historia discográfica de Front Line Assembly cuando Leeb graba The Initial Command, con el sello independiente KK Records de Bélgica, con la participación de Rhys Fulber y Michael Balch, quienes se integrarán formalmente en distintos momentos, con idas y venidas, intervalos de participación en otros proyectos, regresar al estudio con Leeb y dar a la trayectoria musical distintos rumbos y exploraciones a lo largo de los años, construyendo una trayectoria discográfica consistente.

La música del disco debut con la disquera belga es creada en su mayor parte por Leeb, con apoyo sobre todo de Michael Balch, con un impacto importante desde su lanzamiento, y ante la alta demanda de una creciente cauda de seguidores, el álbum se ha reeditado dos veces. La primera sin cambios, en 1992; la segunda, de 1997, incluye dos tracks nuevos y distinto arte en la portada.

La leyenda dice que en algún punto de la grabación Bill Leeb quedó como el único integrante. Provisto de un solo sintetizador exprimió su primitivo equipo al máximo límite en cada tema del disco. En piezas como “The State” y “Black March” se escucha una forma primitiva del sonido que le caracterizará, ya desde entonces con una factura sorprendente. “Nine times” un clásico del ebm a-la-Front-Line, pero también piezas de dark ambient como “Ausgang Zum Himmel”, con efectos en el dubbing de algunas percusiones metálicas y samples de risas siniestras y diálogos demenciales.

Una base adicionada con efectos de sintetizador y profusión de muestreo de sonidos de la más diversa fuente, frecuentemente voces obtenidas de películas, que se asimilará también en su marca distintiva, también en momentos fuente de algunas críticas por el desgaste del recurso, aunque el líder del proyecto sabía en qué instante dar un giro creativo al sonido, para renovarse. 

Después de esta primera experiencia discográfica mudan de disquera a la alemana Dossier para la producción del segundo álbum, State of Mind, lanzado en enero de 1988. Ese año Balch confirma como miembro oficial de Front Line Assembly.

Para los siguientes discos hace mancuerna con Leeb. Contribuyó sobre todo en los teclados y programación, con magistral desempeño en el uso de software de audio para la composición, mientras Leeb se concentraba en escribir los temas, y queda patente su voz con algunas letras perfectamente inteligibles, con algunos resabios de influencias como Front 242, fortalecen los rasgos que progresivamente dará identidad al concepto.

Aun siendo su segundo álbum, producido con recursos de bajo presupuesto, muchos seguidores lo consideran como uno de los mejores en la amplia discografía del grupo, por su carácter fundacional.Perfecciona algunos de os tratamientos sonoros del anterior álbum. Para los fans State of Mind tiene una inigualable calidad, cruda, primigenia, que no es fácil de encontrar en años posteriores en la comunidad de bandas electro-industriales, sin los abusos posteriores de los efectos de estudio y del sampler.

Frías líneas de sintetizador, patrones de secuencias y una voz impersonal, procesada, y una batería de efectos y voces, diálogos, gritos, que salpican de drama cyberpunk

También en estos temas tempranos destaca un trabajo lírico y conceptual con acentuados tonos de pesadilla en un planeta sin humanos dominado por las máquinas, como ha manifestado Leeb en diversas entrevistas sobre los comienzos, con esas letras de pesadilla cibernética.

Alianza atlántica: Third Mind y Wax Trax!

El siguiente disco, Corrosion and Disorder (1988), originalmente planeado para producirse en el sello canadiense Nettwerk, marca el inicio de una era con un contrato doble: con el prestigiado sello Third Mind, para la distribución en Europa y Wax Trax! para el continente americano, lo cual elevó aceleradamente la visibilidad del grupo y su propuesta industrial-EBM a todo cyberpunk, con una movida inteligente para colocarse en Europa y América como una de las principales bandas emergentes en su género. El vocablo banda puede aplicar a este acto en vivo, no solo por la estructura en la producción acompañada de posterior gira atlántica, sino en la forma de muchos de sus éxitos, una estructura básica de canción de rock.

Así lo confirma la fórmula del siguiente álbum, Gashed Senses & Crossfire, que se produce en 1989, con un impacto decisivo, que lanza su primer sencillo “Digital tension dementia” que se convierte en su primer éxito de lista para escalar hasta el número 45 of del Billboard Hot Dance Club Songs. Los primeros tres cortes del álbum, “No limit”, “Antisocial”, “Hypocrisy”, señalan el rumbo del interés temático y estilo musical, con unos samples de voz que se volvieron emblemáticos al marcar un tono depresivo, desquiciado y cánticos que son recitaciones desde el subsuelo, letanías de la decadencia.

Con el meteórico éxito alcanzado deciden no detenerse y poner más combustible y con Rhys Fulber como percusionista emprenden una gira por Europa y Norteamérica, la primera que realizaban ex profeso para cumplir con sus seguidores en ambos continentes, que aumentaba con cada disco y gira, con un impacto muy favorable en las reseñas del emergente movimiento rave, que tenía gusto por las experiencias por el lado oscuro del electro, techno y trance, la paleta psy, y Front Line Assembly se volvió un acto frecuente en los carteles de los megafestivales, al considerarlo un poder detonante en la pista de baile.

Pero fue la última gira en la que Balch participó con Front Line Assembly, con el fin de integrarse a Ministry y Revolting Cocks, que atendían un nicho que cada vez demandaba más metal-crossover psychopunk.

Rhys Fulber ocupa su lugar y se une oficialmente al proyecto de Leeb. El dúo grabó su siguiente disco, Caustic Grip, en la primera mitad de 1990, junto con dos sencillos, “Iceolate” y “Provision”, trabajo que colocó al grupo sólidamente en la escena mundial del industrial-ebm, consolidando una base de fans trasatlántica, lazo fortalecido con la consabida gira de apoyo al disco inició en enero de 1991 en Estados Unidos y en febrero vuelan a Europa, sumándose Chris Peterson como percusionista en las presentaciones en vivo.

Con Caustic Grip inicia un despegue con sonido propio y característico del estilo que se puliría con el tiempo, para dar giros y replanteamientos en los más de 30 años de historia discográfica. Al pasar de un sonido minimalista y crudo, alternan con tratamientos de capas de efectos de sintetizador y una tónica más futurista. Los tracks “Resist”, “Overkill” y “Provision” son muestra de ese sonido madurado en la mezcla de electrónica, muestras de guitarras, coros pegajosos y un arsenal de samples, listos para inundar la pista de baile de amotinados.

Para 1992 Front Line Assembly alcanza un punto cenital en su trayectoria y estilo musical con el álbum Tactical Neural Implant. Esta producción supera las expectativas de la crítica especializada y fans, al imprimir dramático énfasis a la estética del sonido ebm-cyberpunk con temas que serán esenciales como “Bio Mechanic”, “The Blade”, “Gun” y sobre todo “Mindphaser”.

Las sesiones previas y durante la grabación del álbum dieron pauta a un buen número de B-Sides, como “Target” y “Reanimate”, que en conjunto propulsaron al grupo a su momento cumbre en la escena internacional electro-ebm-industrial, ya que sus integrantes trabajaban también en otras agrupaciones exitosas.

Front Line Assembly

Las tentaciones del metal crossover

Cuando lanzaron el disco Millennium en 1994 estaban dispuestos a abrazar con determinación el crossover, al mezclar guitarras en clave metal con la electrónica, hibridando el recurso ya infaltable del muestreo de medios. Muchos parlamentos de la voz fueron tomados de la célebre película Falling down, de Joel Schumaher con Michael Douglas, proyectada como Un día de furia en los cines de México.

 El concepto de este álbum, para el cual cambiaron de casa disquera a Roadrunner Records, terminaba por redondear la fórmula característica de Front Line Assembly y muchos grupos de crossover electro-industrial-metal durante la segunda mitad de los 90, que le redituó un nuevo frente de seguidores y uno de los mejores temas crossover industrial-metal, “Vigilante”.

Lejos de declinar su popularidad con esa incursión hacia las rocosas costas del metal, con el siguiente disco, Hard wired producido en el sello alemán Off Beat en 1995, acudieron a la infalible fórmula de una gira mundial de soporte, alcanzando nuevas cumbres en el éxito en ventas y exposición mundial. Esta producción es un híbrido instalado entre la electrónica de Corrosion and disorder y el metal de Millenium con una hornada de canciones muy eficaces en esta mezcla, “Plasticity”, “Infrared combat”, “Circuitry” y “Neologic spasm”.

Para este trabajo los críticos encuentran una aproximación más melódica a la música y técnicas nuevas de abordar la composición, con la depuración de sonidos multi-capas y que se incorporaría o acierto innovador fue la producción de un video de alta factura con el primer sencillo del álbum “Mindphaser”, premiado con el “Mejor Video Alternativo” en el Much Music Canadian Music Video Awards de 1992.

A todo ello siguió una intensa gira en agosto de ese mismo ’92 por Norteamérica y Europa, y el álbum se coloca en clubes de industrial y música electrónica de baile y se consagra como un clásico del género entre fans y la prensa especializada.

Otra vuelta de tuerca: Metropolis Records

En 1997 Fulber dejó la agrupación para concentrarse en la producción de la banda Fear Factory, entre otros proyectos, y ahora toca a Chris Peterson hacer el enroque acostumbrado para estar al frente con Leeb. Ese mismo año del nuevo álbum [FLA]vour of the Weak, da un nuevo giro en el estilo de Front Line Assembly, una de las aventuras más eclécticas en su discografía, al incursionar en una combinación de drum and bass y trance con efectos electrónicos aleatorios.

El grupo empieza relación con nueva casa disquera, Metropolis Records, con la que mantendrán un trato duradero, aunque las producciones empiezan a cimentar un prestigio de máxima calidad y cuidado en la grabación de los siguientes 20 años, de madurez musical y consagración.

Graban Implode (1999) y Epitaph (2001), que significaron un regreso al sonido “clásico”, mismo que figuró en la mitad del soundtrack para el popular videojuego Quake III Arena de 1999, que no será la última vez que incursionen con l producción de una banda sonora para este tipo de plataformas.

La participación de Chris Peterson de tres años aparentemente concluye en 2002, cuando decide salir. Se especuló sobre la disolución del grupo, pero el inesperado regreso de Rhys Fulber en 2003 despejó el rumor, con el lanzamiento en octubre del sencillo “Maniacal”, que acompaña una nueva fase en su trayectoria.

El siguiente año producen el álbum de estudio Civilization (2004). Un tiempo después se reincorpora Chris Peterson para regresar al estudio a grabar nuevo material, para tener listo Artificial Soldier en 2006. Por complicaciones logísticas del transporte, que resultaron catastróficas, se debió interrumpir la gira en Estados Unidos, cubriendo si acaso la mitad del plan (cancelaron Nueva York y Canadá), y en Europa la cobertura fue de 18 ciudades, a lo largo de agosto de ese año.

Pocho meses después, en abril de 2007, Front Line Assembly lanza el álbum de remixes Fallout, en un digipak 4-panel con tres temas inéditos, “Electric Dreams”, “Unconscious” y “Armageddon”, y nueve remixes a cargo de bandas y actos electro-industriales, después de lo cual, se realiza la tradicional gira por Estados Unidos, Canadá y Europa.

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Sangre nueva: la consagración de la máquina

En 2010 se unen al grupo Jeremy Inkel y Jared Slingerland, y acompañan el nuevo sencillo “Shifting Through the Lens”, y el álbum Improvised Electronic Device, música energética y bailable de alto octanaje, con flashbacks del metal milenario, agresivo de otros momentos. Incluso el segundo sencillo del álbum, “Angriff”, es comparado a menudo con Rammstein y por supuesto con su propio álbum Millenium.

Dos años después, en 2012, Front Line Assembly regresa con otro golpe de timón en su dirección creativa, y con AirMech una nueva banda sonora para videojuego, decide renunciar por completo al uso de guitarras. En esta producción incursiona en un entorno sonoro exclusivamente electrónico, producido para el soundtrack, enteramente instrumental, del videojuego del mismo nombre, lanzado a finales de ese mismo año, y que trazó una clara línea hacia el siguiente álbum, en que el sonido del grupo decide incursionar en la ciencia del dubstep.  

El disco Echogenetic (2013) ganó muchos puntos con la prensa especializada. Combina la fórmula industrial en un coctel de beats en clave dubstep-drum and bass, en un arrojo de experimentación y refrescante actualización en el vocabulario sonoro, y abandonar la cohabitación con el metal. No dejó de notar incluso una completa reinvención de su sonido.

Por la calidad y actualidad de su propuesta este disco que alcanzó las listas de éxitos en Estados Unidos, incluso por primera vez las de Alemania. Para acompañar el lanzamiento se anunció un disco de remixes que fue lanzado en mayo de 2014 con el título de Echoes.

El año 2015 fue de intensas presentaciones en vivo con una gira que inició en Vancouver, participaron en el festival Cold Waves en Chicago. En noviembre hicieron se presentaron por primera vez en la Ciudad de México con la participación de Hocico, y un concierto en Guadalajara que abrió la banda canadiense Decoded Feedback.

Al término de esta temporada la máquina se sumerge casi 4 años en hibernación, y a principios de 2018, fallece Inkel a la edad de 34 años, como consecuencia de una enfermedad pulmonar.

El grupo reanudó su actividad pocos meses después y se unió a Die Krupps en una gira europea de primavera, preparatoria al nuevo disco, WarMech, una secuela de AirMech y que será la tercera incursión en banda sonora para videojuegos, pero además un abordaje distinto en cada caso, con distintos equipos, para una producción diferente, además de que el juego en sí, también difiere, ya que el primero tiene una dinámica uno-a-uno, en tanto que el segundo es una plataforma de juego de rol.

En una entrevista en noviembre de 2018 con la revista Messed!Up, Bill Leeb habla de la evolución del sonido y de la madurez y perfeccionamiento de técnicas, al grado de que difícilmente podría escuchar las primeras producciones de Front Line Assembly sin sentir pena, por el nivel de principiantes de entonces, pero por algún lugar se debe empezar, indica, y con la experiencia acumulada, las producciones han ganado mucho en calidad.

Para el cierre de la década Front Line Assembly regresa a Metropolis Records para publicar Wake Up the Coma (2019) que incluye una versión de “Rock Me Amadeus” de Falco, además de las participaciones de Nick Holmes (Paradise Lost) y Chris Connelly (Revolting Cocks), Ian Pickering (Sneaker Pimps) y Robert Görl. En este disco por primera vez en la historia del grupo se hace un cover, incluyendo un vocalista estadunidense, el tercer track, “Rock me Amadeus”, de Falco, una canción en alemán, popular canción austriaca de los 80, que generó algunas críticas por parte de los fans de toda la vida, al considerarlo absolutamente innecesario.

El más reciente álbum de estudio Mechanical Soul se produce hacia finales de 2020, para lanzarse este 2021 también en Metropolis Records. Participan Jean-Luc De Meyer (Front 242) y Dino Cazares (Fear Factory). Podría decirse que este disco es un catálogo, podría ser un sampler mismo del sonido Front Line Assembly en una carrera de 3 décadas. El Armagedón está en progreso.  

Imágenes tomadas de

http://www.electricityclub.co.uk

Entrevista

https://www.messedmag.com/2018/11/05/welcome-to-the-future-front-line-assembly-interviewed/

http://theguardofthenightnyu.blogspot.com

Musicalia

Vimeo promo México

Gráfico tomado de canal Vimeo Mike Rh

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