M. Geddes Gengras – Time Makes Nothing Happen (2020)

Una de las producciones emblemáticas realizadas y publicadas durante la pandemia es sin duda Time makes nothing happen, de M. Geddes Gengras, productor estadunidense, un título que extrajo de los escritos epistolares Diario de duelo, de Roland Barthes.

La resultante es una perentoria estética de dislocaciones de piezas modulares de sintetizador, álbum originalmente autoproducido y publicado en Bandcamp en el mes de mayo, justo al calor de la primera ola virulenta, y seis meses después fue acogido por una casa disquera experimental, Hausu Mountain. Para algunos críticos este trabajo desde el título lleva la paradójica cualidad del inefable año 2020, cuando la vida desbocada debió desacelerarse hasta terminar a gatas.

Time Makes Nothing Happen es un aforismo, un koan, dice Andy Beta en Pitchfork, una declaración, y esas sí que abundaron durante los momentos más críticos del confinamiento.

Este disco fue grabado en vivo básicamente con un equipo de tres máquinas: un sintetizador modular, un Moog y una Elektron Machinedrum, para producir una verdadera eclosión de sonidos y arquitectura de ruidos en un discurso post musical que en un mismo tema sufre drásticos giros y tratamientos.

La construcción de ritmos y secuencias pasan por la estridencia analógica de patrones descoyuntados y una filigrana de percusiones de la más variada estirpe tímbrica.

La primera de once piezas que componen el álbum, “Dragging my feet”, es un proto techno como filtrado por placas de cristal de roca, que reduce al mínimo su estructura rítmica, una hermosura eléctrica para bailar en la sala o en la ducha.

“Mimic” cambia radicalmente el estilo hacia terrenos ambience, fabricado con una plétora de percusiones, unas graves y densas otras metálicas, reticuladas a base de glitches de micro orquestaciones, sintonías analógicas que coletean en un todo de alta estimulación auditiva. Con audífonos, es boleto para un trip cinemático.

“Lapidus”, es una enmarañada disertación con cuerdas en una montura minimalista y timbres agudos que podrían pasar por gaita líquida de filos metálicos, sostenidos en una percusión estilo tabla india.

El tema que lleva el título del álbum “Time makes nothing happen”, es otro festín percusivo, pletórico de sonajas, campanuelas y ritmos silentes, en secuencias que evolucionan y se recombina construyendo un objeto que podría ser un Pollock sonoro.

Fiel a la intemperancia, M. Geddes Gengras propone con “Ring drop” una veleidosa pieza que arranca en grueso bass, con una percusión que muta hacia repiqueteos exacerbados, rítmica de tribalismo achatado, anagnórisis tremolante de sonidos deformados, en un dub tubular.

Con “Time is a marble in a bucket”, el título hace gala de efectismo con matices paródicos, un poliedro de chispoteos electrónicos, haría de soundtrack para un Tetris lisérgico, que se regodea en un jardín de exotismo post chiptune, con tribal drums acampanados.

Con ese impulso aleatorio “A beach covered in yawning clams” es un paisaje saturnal de creaturas sonoras oscuras en un chispeante frenesí de pulsaciones y vertiginosos raptos de percusiones en loops que evolucionan en micro sistemas de sonidos, hasta melodías primitivas y planos de ricas atmósferas sonoras.

El track “Slip the tape through a corkscrew, pull and repeat” es un divertimento de tambor, cencerros, latas y percusiones metálicas varias, en un relato de sonidos curiosos como silbatos de feria digital.

El tema “Bend (edit)” es un pespunte para la pista de baile, que levanta súbito vuelo atípico, del conjunto del álbum con un beat de percusiones líquidas que inyecta frescura al disco pero acaso un corte que peca de sobrio, recuerdan lo más ligero de Future Sound of London.

Al parecer el productor decidió navegar los últimos tracks del álbum en el lado brillante de la máquina, con “Throttle” es el de alguna manera predecible correlato con un planteamiento minimal, con un loop vocal de balbuceo robótico, para un rapidín baile fácil.

Un bonus track “Funky pleasure”, es un sucio tema tecnoso que arrastra el beat como en las viejas escuelas del rave noventero, con amaneceres raspados como los sintetizadores ácidos de atracción fatal.

Una de las mejores bonanzas de la pandemia.

 

0 thoughts on “M. Geddes Gengras – Time Makes Nothing Happen (2020)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *