Desde un lugar en un pasado carbonífero, slam, industria y beats

Ir al Tutti Frutti era llegar frenéticos, entrar al estacionamiento y pasar por una puertita para sentarte en alguna de las mesas rojas y oscuras a seguirnos atendiendo; meseras de cuero negro y cráneos a rapa, al fondo en un nicho algún grupo de plástico glamour, o Danny mezclando a Joy Division, Bauhaus, Front 242, Neon Judgement, Ultravox, Cabaret Voltaire, Ministry…